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He aquí, un breve resumen de la fiesta, sus origenes y significado.

Los antecedentes de la fiesta

Haciendo un rastreo profundo por nuestras raíces y antecedentes culturales podremos encontrar festejos y manifestaciones populares que nos hacen deudores de una sensibilidad común hacia el fuego, el agua y las construcciones efímeras.

La noche de San Juan no es una noche exclusiva de nuestra ciudad - de hecho se sigue celebrando en muchos puntos de la geografía peninsular e incluso puede ser rastreada por toda Europa - pero sí es importante conocer el hecho de que era y sigue siendo, una noche de amplia participación ciudadana, tal y como nos relatan las crónicas que han llegado hasta nuestra época.

Esta festividad, dedicada al santo cristiano, fue en sus origenes un ritual pagano en el que se celebraban los cambios cíclicos de la naturaleza, el ritmo estival de las faenas agrícolas y, por supuesto, la regulación de la vida social debido al mayor número de horas de luz. El día más largo del año, al que le correspondía la noche más corta,
el día 21, simbolizaba un cambio en el ritmo laboral pero también un diferente estado anímico.

Sin embargo no eran los únicos días del año en los que los que los campesinos encendían hogueras ya que en primavera, e incluso en la noche de Navidad, también se cumplía con estas tradiciones. Se conoce el hecho de que se bailaba alrededor del fuego o se saltaba sobre las llamas.

En la ciudad de Alicante se cuenta con abundantes crónicas y fragmentos literarios que hablan de la celebración de la noche de San Juan con anterioridad al año 1928. Al menos se tiene constancia de su celebración durante los dos últimos siglos del milenio.

En la noche de San Juan se construían torres o montones de trastos viejos con la finalidad de ser quemados en distintos puntos de la ciudad. También se disparaban cohetes y se elevaban globos. El festejo se caracterizaba por su sencillez por la participación de la ciudadanía en todas y cada una de las espontáneas manifestaciones festivas. Los montones eran el resultado de la limpieza de las casas, ya que los vecinos se deshacían de todos aquellos enseres del invierno que ya no les eran necesarios así como de muebles viejos inservibles.


Cuando caía la tarde las familias se dirigían a la huerta o a la playa a tomar el rocío. Se bailaba o se cantaba, todo ello sazonado por un menú festivo que aún hoy degustamos en fiestas: la coca amb tonyna y las brevas. A medianoche se encendían las hogueras y se saltaban siete veces, al tiempo que algunos vecinos y vecinas se bañaban en el mar. Estos ritos festivos estaban contenidos dentro de una serie de supersticiones populares que daban a la noche de San Juan un sentido mágico y, a estas manifestaciones concretas, valores que por un

lado preservaban de posibles enfermedades y, por otro, se creían eficaces conjuros que propiciaban pasiones amorosas.



Himno de Alicante
Som fills del poble, que té les xiques
com les palmeres de junt al mar.

Són molt airoses, molt reboniques,
i fan quan volen riure i plorar,

Es la millor terra del món,
perque el poeta li hu va dir,
i en el passeig del Malecó,
n'haurà qui li puga competir.

I desde el matxo del Castell,
mires i dius: qu'encant!
no es este ja el poble vell,
qu'es altre Alacant!

Visca Alacant! Visca Alacant!!
Visca Alacant!!!